domingo 8 de noviembre de 2009

Bouncing Souls + Bayside!

Son las 9.02. Nos acabamos de despertar, y hoy es nuestro último día en Detroit.

Ayer por la noche lo pasamos genial en el concierto de Bouncing Souls (estaban celebrando su vigésimo aniversario como banda, así que esta gira era bastante importante para ellos). Menos mal, porque es la razón por la cual fuimos a Detroit en primer lugar jaja. De teloneros iban Bayside (¡me encantan!) y un grupo que ni Lucía y yo no conocíamos: Broadway Calls. Son nuevos, pero nos han gustado bastante, así que a lo mejor nos compramos su (único) disco.

Unas fotitos del momento: en la primera salen los de Bouncing Souls cantando. La segunda la he escogido porque es un gran ejemplo de crowd surfing.








Os dejo con una canción de cada grupo, de las que tocaron:

1. Bouncing Souls





2. Bayside





3. Broadway Calls:





Datos curiosos del concierto: había un solo afroamericano (iba con su novia blanca) y solo diez personas en toda la sala no llevaban vaqueros (yo incluido).

sábado 7 de noviembre de 2009

Hard Rock Cafe

Son las 18.12 y sigo con la tanda de actualizaciones de Detroit.

Tras el paseillo por La Colmena decidimos ir al Hard Rock de Detroit (el cómo se sustenta económicamente este local sigue siendo un misterio), esperando encontrar un poco más de vidilla. Y la encontramos: había camareros. Pero el local, aparte de ser pequeño, estaba prácticamente vacío. Eso sí, todos los clientes eran blancos.








La plaza en la que está ubicado el Hard Rock Cafe es el Campus Martius, es una plaza bastante maja, pero claro, vacía como una tumba sin cadáveres.





Después de comer la clásica Big Cheese y de comprarme un gorro del Hard Rock en el que pone Detroit, nos fuimos a casa a descansar un rato, ¡que luego nos vamos al concierto!

GM Headquarters

Son las 17.58. A seguir con lo que ha sucedido durante hoy.

Tras pasar aproximadamente una hora de entretenimiento inesperado, nos fuimos al DPM. Había que aprovechar las tropecientas fichas que habíamos comprado y además no habíamos montado de día. Así que nos montamos, y fuimos hacia el distrito financiero de la ciudad, ya que queríamos subir a la torre de General Motors. A medida que nos acercábamos, la torre se hacía mayor y mayor.











Y finalmente llegamos. Como curiosidad (y para abultar más) pongo una foto tomada desde la estación de DPM de la Torre GM (básicamente muy parecida a las de ayer por la noche, pero de día):





Tras hacer el paripé haciendo fotos del DPM (están en Facebook, no es necesario ir poniendo aquí absolutamente todas las fotos que saqué - aunque casi todas sí juas), entramos a la torre. Es interesante notar que se puede acceder a la torre desde la plataforma del DPM sin salir a la calle.

El interior de la torre consiste en un centro comercial en el que, por razones varias, los afroamericanos son minoría (curioso teniendo en cuenta que la abrumadora mayoría de los habitantes del centro de la ciudad son afroamericanos). El diseño circular en torno a una torre central nos hizo a Lucía y a mí acordarnos de Coruscant, de Star Wars, ¿quizás porque el diseño se asemejaba muy ligeramente al del senado galáctico?











Y muy moderno todo. Lleno de pasarelas chulas y techos y paredes de cristal.








Claro, después de pasear Lucía y yo teníamos en mente dos cosas: 1. Subir arriba para ver las vistas de Detroit y 2. Tomarnos algo en el Starbucks sólo por sentarnos en una de esas salitas-tubérculo que tienen asientos.

Así que fuimos al centro de la torre, y nos montamos en el ascensor. Teóricamente, en el piso más alto está un restaurante desde el que hay unas vistas espectaculares y en el cual no te cobran sólo por subir, así que mola: es una atracción gratis. Sin embargo, parece ser que el restaurante estaba cerrado y no abriría hasta por la noche (por mucho que apretáramos el botón, el ascensor no subía), así que tuvimos que conformarnos con subir al penúltimo piso.

¿Y cuál es el problema? Que la torrecita de 72 pisos tiene 71 de hotel. Hotel con habitaciones que sin duda tienen unas vistas geniales, pero que no son accesibles al público. Vaya por Dios. Subimos y bajamos a un montónde pisos diferentes, al 69, al 34, al 9... nada, todo habitaciones. No había manera de ver unas **** vistas de Detroit. No lo sabíamos entonces, pero este sería sólo el primer Epic Fail de la mañana.

Y sin embargo, gracias a que no llegamos a subir y pasar tiempo allí arriba, ¡tenemos una anécdota que contar!

Bajábamos del piso 40, y en el 28 se para el ascensor y se abren las puertas. Entra una chica vestida con un vestido tradicional croata y un violonchelo. Lucía y yo nos miramos pero no decimos nada. Yo me empecé a reir y, aunque intenté aguantarme la risa, algún resoplido se me escapó. La chica lo debió oír, porque nos dijo, "I don't always dress this way". Luego se bajó una planta más abajo.

Y Lucía y yo nos reímos. Después se montaron una pareja de viejitos. Él iba vestido con una indumentaria un tanto extraña, supongo que croata también. Esta vez conseguí aguantar bien la risa, aunque me costó. Pero la gota que colmó el vaso fue cuando una familia de pijos enchaquetados se montó al autobús. Imaginaos la situación: los dos viejos disfrazados de croatas, los pijos de chaquetas y vestidos caros y Lucía y yo con unas pintas de gente que no se puede pagar una habitación en ese hotel que lo flipas. No conseguí aguantar la risa, pero como los pijos eran así de educados, no dijeron nada.

Cuando se bajó todo el mundo, me seguí riendo a carcajada limpia.

Y después vino el segundo Epic Fail del día: el Starbucks cerraba a las dos de la tarde, y cuando llegamos allí para tomar algo, eran las dos y tres minutos. Total, que no nos atendieron. Qué mala suerte la nuestra, oye.

Como no teníamos nada más que hacer, fuimos a la planta baja de la torre, donde tenían muchos coches en exposición, y nos hicimos unas fotos con unos :)
















Y así, sin mucho más que hacer en el interior de la Torre, salimos al paseo marítimo, desde el cual se ve Windsor (Canadá), y que está bastante cuidado, a diferencia de lo que ocurre con el resto de la ciudad. Fue un paseo agradable:











Y luego nos fuimos del complejo financiero. Y hablando del complejo financiero, os hablaré de la teoría que Lucía y yo hemos desarrollado acerca de la torre de General Motors.

***Teoría de la Colmena***

Como sabemos, Detroit se trata de una ciudad en la que conviven dos realidades totalmente opuestas, la más absoluta miseria de los mendigos que malviven bajo los rascacielos abandonados, y la riqueza de los empresarios que hacen negocios en la zona financiera de la ciudad.

Ya habéis visto el Renaissance Center, el complejo de torres que forman parte del Centro Mundial de General Motors. Habéis comprobado que cuenta con un hotel, restaurantes, además tiene un gimnasio, hay bancos, tiendas... ¡Y un paseo marítimo desde el que sólo se puede acceder desde la torre! Es decir, este centro financiero se trata de una miniciudad. Todo aquel que venga a hacer negocios no tiene por qué salir de la Torre de GM.

De esta forma, se evita el poco deseable contacto con el mundo exterior, o más en concreto, con el inframundo de la ciudad, el mundo de los mendigos y de los edificios en ruinas. El del mercado negro y del desempleo total. En el caso de que un empresario, por las razones que fuera, necesitara salir del complejo central de torres, puede hacerlo a través de los múltiples túneles que conectan los rascacielos sin necesidad de salir a la calle y "ensuciarse" por el contacto con gente considerada inferior (también se puede utilizar el DPM, cuyas paradas se encuentran dentro de los edificios de tal forma que no sea necesario el contacto con el mundo exterior):














Toda esta compleja red de edificios interconectados entre sí se denomina La Colmena. Es una especie de mundo elitista en el que sólo tienen cabida los políticos y empresarios encargados de gestionar esta ciudad desde arriba, sin tener en cuenta el verdadero y lamentable estado de la ciudad.

El hecho de que utilicen unas pasarelas tan "futurísticas" para evitar el crimen de la calle ayuda a explicar por qué las calles de Detroit están siempre vacías (exceptuando cuando tienen lugar las esporádicas marchas militares).

Mañana en Detroit: El Desfile

Son las 17.47. Hoy ha resultado ser un día basante curioso. Vayamos por partes.

Tras el desayuno copioso que os describí en la entrada anterior, salimos del hotel. Como ayer no le hicimos ninguna foto, aquí está:





Me hace gracia porque el edificio es muy "finito". ¡Parece que se va a tambalear! Pero como luego os mostraré en otra fotografía, este tipo de arquitectura es muy típico de Detroit. Qué raros son...

Queríamos ir al Cuartel General de General Motors, y para ello fuimos a la estación de DPM más cercana. Por el camino nos encontramos los típicos paisajes abandonados de Detroit (y justo ahí había otro edificio "finito").








Íbamos a entrar en la estación de DPM, pero justo entonces vimos la Biblioteca Pública de Detroit, y siendo lo frikis que somos Lucía y yo, decidimos entrar. No podíamos haber tomado una mejor elección. Es flipante la sala que la biblioteca tiene dedicada al mundo automovilístico. Estuvimos hojeando un manual del usuario de un Cadillac del año 1956, aunque los había hasta de los años 30. Realmente, si alguna vez alguien se tiene que documentar en algo relacionando con los coches, le recomendaría esta biblioteca. Sin embargo, las demás secciones (véase ficción, infantil...) de la misma eran pequeñas y no merece mucho la pena a menos que seas de por allí y no te quede otra.

Después de pasear por allí, salimos y oímos un ruido extraño por la calle. ¿Como un tambor? Sonaba y sonaba, y nos fuimos acercando poco a poco. Llegamos a una calle, y no soy capaz de describir nuestras caras de asombro cuando vimos lo siguiente:





¡Una marcha militar en el centro de una ciudad que ayer parecía fantasma! Era flipante, sobre todo teniendo en cuenta la edad de la gente que estaba en el desfile. Eran chavales de instituto, y cada instituto llevaba su propia bandera, aparte de la de EEUU. Lucía y yo estábamos a cuadros. Así, de risas, un día pasamos por una zona que podía haber protagonizado el epicentro de una guerra nuclear y al día siguiente la misma zona estaba toda animada llena de gente desfilando.

Era una situación muy divertida. No solo había chavales de instituto. También había soldados que nos saludaban muy emocionados y contentos. Nosotros les saludamos a ellos también, oye. Me hizo gracia este jeep:





Seguimos allí disfrutando del desfile, recibiendo panfletos y caramelos que la gente nos daba. Tras preguntar a una chica que desfilaba, y que se paró a darnos unos M&M, me enteré de que estaban celebrando Veterans Day (que realmente es el miércoles que viene, pero deben haber hecho el desfile hoy por eso de que es fin de semana y tal). Os dejo con un vídeo y un par de foto más del desfile:











Después de un entretenimiendo tan sumamente "americano" (te lo juro, este tipo de desfiles sólo los había visto en Los Simpsons o en alguna película americana, lo cual no quiere decir que no existan en España ni en otras partes del mundo, oye), fuimos finalmente al DMP para ir al centro financiero de la ciudad.

Comerica Park

Son las 11.28. A las doce volveremos a salir a enfrentarnos a los peligros de la América más mortal.

De momento hoy no hemos hecho mucho: hemos desayunado en el bufet del hotel (cada vez pienso que ha sido una buena opción venirnos aquí), que tenía un montón de tipos de bollos distintos, zumos, café, huevos duros (no penséis mal ;D), cereales, yogures, leche y una máquina para hacerte tú los gofres. Eso es. Cogías una especie de masa y la echabas en la máquina. En dos minutos y medio se hacía. Fue muy divertido.

Y nada, mientras Lucía se ducha yo me he dedicado a hacer una foto al Comerica Park de Detroit. Es el estadio de Béisbol de la ciudad (de los Detroit Tigers), y como todo el resto, parece bastante abandonado (aunque se lo perdono porque creo que acaba de terminar la liga de Béisbol - con la victoria de los Yankees):



viernes 6 de noviembre de 2009

Detroit, la Ciudad del Terror

Son las 22.03. Estamos viendo las noticias. En Detroit hoy ha sudedido lo siguiente:

1. Han asesinado a un estudiante en la zona considerada segura de la ciudad.

2. Han atropellado a un hombre.

3. Un loco ha atacado con un cuchillo de carnicero a un agente de policía, y le ha hecho una herida gorda en la cabeza, aunque no ha muerto, así que no es asesinato.

4. Han detenido un camión que supuestamente vendía artículos para fiestas de niños, pero que realmente vendía drogas.

5. A las 2 pm ha habido un tiroteo en la ciudad, entre dos hombres, porque uno quería asaltar a otro que estaba en su coche y este último se defendió.

¡Va a ser que Detroit sí que es una ciudad peligrosa, después de todo!

Primeras Impresiones de Detroit (Parte 2)

Como dije, fuimos a Greektown (marcado en verde en el mapa siguiente):



View Detroit Nov 09 in a larger map


Fuimos andando - no tardamos más de cinco minutos y teníamos hambre. Nadie en las calles, pero esto ya no me llamaba la atención. Una vez en el barrio griego (una manzana), nos topamos con muchísimos restaurantes griegos, todos con una pinta riquísima, y al final optamos por el New Parthenon. Si alguna vez se os ocurre la locura de visitar Detroit, deberíais pasar por este restaurante. La comida es buena, las raciones son abundantes, no te hacen esperar mucho, y te ofrecen agua del grifo sin que tengas que pedir nada de beber.

El barrio griego de Detroit me hace mucha gracia. La cantidad de luces de neón y sus dos casinos (todo esto concentrado en una manzana) me recuerda a Niagara Falls o a Las Vegas.





Después salimos y decidimos montar en el DPM (aunque realmente quiere decir Detroit People Mover, una especie de metro que va a varios metros por encima del suelo, cuya ruta hace un aro alrededor del centro de la ciudad, nosotros lo llamamos "el De Puta Madre"). Yendo allí nos asalta una mendiga y nos pide comida. Cuando le ofrezco el cordero que me ha sobrado de la cena (y que me había llevado para no tirar la comida), me dice que no le vale, que tiene que ser comida vegetariana porque tiene Diabetes. Vaya por Dios. Bueno, a Lucía le sobró comida, así que le dio la suya.

Sólo llevábamos dos minutos fuera y ya nos quedamos sin la mitad de la comida. Un billete de DPM cuesta sólo 50 céntimos de dólar americano, pero sólo teníamos un billete de cinco dólares. Al ver que no nos daban cambio en el casino (intenté hacerme pasar por un chaval de 21 años, pero me pidieron el pasaporte y no pude entrar a pedir cambio), seguimos caminando por la calle. Queríamos dos billetes, no diez (que es lo que te da la máquina por cinco dólares - no se le ocurre dar cambio), así que seguimos camninando por la calle en dirección al río.

En esto estábamos cuando se nos acercó otro mendigo. Le acabé dando mi comida. Al pobre le daba cosa aceptar mi comida, pero al final se la llevó, no sin antes bendecirme y decir que me fuera muy bien en Detroit. Me sentí bien. Y entonces llegamos, inesperadamente, al edificio más alto de todo Detroit: ¡la sede mundial de General Motors!





Desde allí hice una foto del centro financiero. Está chulo, parece de una ciudad del futuro, nada que ver con los edificios en ruinas que habíamos visto antes:





Al final, cogimos el DPM en la parada de la sede mundial de General Motors. Eso sí, conseguimos diez tokens porque no había nadie que nos diera cambio de cinco dólares.





Y subimos a esperar el DPM. Tuvimos que cruzar un túnel del futuro y me emocioné:





Y luego, antes de que el DPM llegara, me dediqué a hacer fotos a los raíles (soy así de raro, ¿pasa algo?):








Pero tras esperar, por fin llegó el tren de dos vagones:





Y luego a casa, a escribir esto. Uff. Estas dos entradas fueron largas ^^¡