La llegada a Montréal fue muy curiosa. La carretera principal que cruza la ciudad de este a oeste (y de oeste a este también, porque se trata de una carretera de doble sentido), la Autoroute 40, estaba llenísima de coches, y nos abrumó el atascazo que había. Como no sabíamos muy bien por dónde ir (no teníamos las direcciones para ir a la casa de Sarah desde la carretera), salimos del follón y nos metimos en un polígono industrial medio abandonado (abandonado porque no había nadie en las calles y era oscuro, no abandonado en el sentido "abandonado Detroit").
Miramos el mapa, consultamos Google Maps y nuestra vida se solucionó. Mi móvil me explicó detalladamente cómo llegar a la casa de Sarah, y nos quedamos todos tranquilos. Y fuimos.
Aunque el teléfono nos recomendaba ir por la autopista para evitarnos todos los semáforos de la calle que era paralela a la autopista, no nos dimos cuenta y no llegamos a entrar en la autopista 40. Y este accidental pero fortuito acontecimiento hizo que adelantáramos a todos los conductores que esaban agobiados en su atasco. No sabéis lo bien que me sentí. De verdad.
Y llegamos a casa de Sarah. La calle estaba bordeada por casitas de dos plantas (más el sótano), cada planta siendo una vivienda diferente. Por eso, cuando llegamos a la casa de Sarah y llamamos a la puerta de la planta baja, nos atendió una señora mayor. Esta fue la conversación:
Yo: On cherche Sarah...
[Silencio]
Yo: Mais vous n'êtes pas Sarah?
[Silencio]
Señora Mayor: Non.
Yo: On est désolé.
Y nos dimos la vuelta y nos fuimos. Yo tenía la cara un poco roja, pero como estaba oscuro nadie se dio cuenta (¡Ja!). Luego se nos ocurrió subir las escaleras que subían a la segunda planta. Esta vez sí que nos abrió la puerta Sarah. O Alvin. No me acuerdo, porque los dos estaban en casa, pero el caso es que por fin estuvimos todos juntitos y felices.
Tras un rato en su casa decidiendo qué hacer (¡ya era de noche!), salimos a la calle. Al metro. Y vamos a La Banquise. La Banquise es un restaurante muy popular, abierto 24 horas al día por lo visto, y cuya especialidad son las poutines. De hecho, se puede acceder a su menú de poutines aquí.
¿Y qué es una poutine? Una pista:

Os dejo con una definición de Wikpedia (de la entrada correspondiente):
La poutine (IPA:[pʊʦɪn]) es un plato de la cocina de Quebec, elaborado con patatas fritas, queso fresco (normalmente Cheddar muy poco curado) y salsa de carne (también llamada gravy). A las patatas fritas recién hechas se les echa queso cuajado (es indispensable que esté bien fresco) y se recubre la mezcla con salsa de carne, que debe fundir el queso y ablandar las patatas.
Estaba muy, muy rica, y bastante barato. Sólo costaba como siete dólares, y me puse como un cerdo, pero estaba delicioso.
Después de esta cena, Sarah nos llevó a L'Escalier. Es un local "alternativo" muy interesante. Abre hasta las tantas de la madrugada (no siempre cierra a la misma hora), porque al ser oficialmente una casa y no un bar, no tiene el permiso correspondiente de bar. Esto es bueno porque los bares tienen como obligación cerrar a eso de las dos o tres de la madrugada. Este local cierra cuando le apetece. Como no es un bar...
Eeste sitio ofrece música en directo de diferentes tipos, según el día. Puede ser música africana, jazz, algo más dinámico, o no. Y la gente está ahí, hablando tranquila. Y así que en este sitio estuvimos hasta las doce, que nos fuimos para coger el último metro. Y para conducir mañana.













































